Premio a la vivienda colectiva y sostenible

El proyecto APROP de Ciutat Vella (Barcelona), en el que colaboramos desde hace dos años, ha sido seleccionado como uno de las 11 mejores obras de arquitectura del Estado en 2019, y como finalista a los premios FAD. Los APROP son el primer resultado de una colaboración público-comunitaria que busca dar soluciones al acceso a la vivienda en ciudades densamente construidas como Barcelona, y con criterios de sostenibilidad ecológica.

Pero, en realidad, el APROP de Ciutat Vella es tan solo una versión extremadamente modesta de aquello a lo que aspiramos. Quisiéramos llamar la atención sobre una estrategia más amplia llamada ATRI (Agrupaciones Tácticas de Repoblamiento Inclusivo), que hace tiempo estamos pensando dentro de un equipo amplio: formado, entre otros, por Straddle3, David Bravo, Alex Gimirizaldu, Pablo Feu, Eulia Arkitektura, Alfredo Palomera y La Hidra Cooperativa.

 

ATRI propone la construcción de vivienda asequible allí donde más se la necesita: conjugando la construcción industrializada y la eficiencia energética con la participación de los futuros habitantes. Usando, por ejemplo, contenedores marítimos o estructuras de madera. 

 

El reconocimiento del FAD al APROP es un paso decisivo para acabar con las dudas sobre este tipo de construcción industrializada, que fue objeto de polémica por el hecho de que se utilizase de contenedores marítimos usados. Ese ruido llamó la atención incluso de la prensa internacional, que bajo un provocativo titular desarrolló un interesante análisis de la polémica, dónde se explica que la calidad no depende de la técnica, sino del cuidado que se pone al aplicarla.

 

Con ese cuidado hemos propuesto actuaciones diversas, como puede ser construir viviendas y espacios comunitarios sobre la estación de metro de Fontana en Barcelona, o densificar un polígono en Harlem, actuaciones premiadas por los Ayuntamientos de Barcelona y de Nueva York. También planteamos 47 viviendas cooperativas y de emergencia social sobre el gimnàs Social de El Sant Pau, en régimen de cesión de uso. Entre otras cosas, esto debería permitir ampliar el valioso equipamiento comunitario que representa el gimnasio, con amplios balcones y múltiples espacios comunitarios interiores y exteriores, prestaciones que se revelan esenciales en el escenario actual de confinamiento doméstico. 

 

Es urgente que las ciudades innoven en la búsqueda de soluciones a la emergencia habitacional, sanitaria, ambiental y social. Y que lo hagan ampliando la colaboración público-comunitaria, con el tejido local y las empresas con responsabilidad social. El APROP es tan solo la semilla de lo que podemos hacer, a una escala mucho mayor, si nos ponemos a ello.

  • @Adrià Goula

  • @Adrià Goula

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